Esther Sarraute y las O.N.G.'s

Aunque la exconcejala del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife Esther Sarraute ha fallecido, mientras se mantenga en Youtube, su ilustre video sobre las ONG, seguirá presidiendo la entrada éste blog, como recuerdo a los personajes que se cuelan en nuestras instituciones gracias a las listas cerradas y a los presuntos "tejemanejes" que se dan dentro de los partidos polítcos españoles.

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martes, enero 08, 2013

Con el debido respeto

 eldiari.es - 06/01/2013 - 19:42h

Con motivo del 75 cumpleaños de Juan Carlos de Borbón, la televisión pública española trató, supuestamente, de agasajar al monarca con un programa panegírico que falló de forma estrepitosa (ya se sabe que, con frecuencia, los sonidos del silencio son más estruendosos que los de la algarabía; se sabe que el volumen de la nada suele ser más evidente que el de cualquier contenido). No extraña que la intentona fuera fallida, pues es lo que pasa cuando lo que se hace persigue un objetivo distinto al anunciado: no era una fiesta de cumpleaños, sino el aprovechar, a la desesperada, la circunstancia del aniversario para generar unos réditos ya imposibles: la defensa a ultranza de la Corona, su inútil acercamiento a un pueblo que nunca la quiso o ya no la quiere, no se la cree.

Sobre la entrevista de Jesús Hermida al Rey queda poco que añadir. Un Rey que no sabe que decir, al que se le ven las costuras torcidas de un pobre guión que es obvio que tampoco él se cree. Un Rey sin el carisma de los grandes hombres. Sin capacidad ni para la seducción, sin inteligencia ni para la manipulación. Sin ninguna fuerza, ni la del poder ni la de la verdad. Sin la campechanía que se le atribuyó, siquiera. Un Rey pillado en falta, fuera de juego, desconcertado, agónico, más muerto que vivo.

Por su parte, la bochornosa actuación de Hermida ha hecho correr ríos de tinta sonrojada: el envaramiento de su actitud, la servidumbre ante el personaje, la ranciedad del tratamiento, la vacuidad de sus preguntas, la reiteración inane. Qué necesidad tendría este periodista septuagenario de echar por la borda una carrera profesional que, gustase más o menos, le hacía merecedor de respeto. Supongo que la vanidad. Imaginar un broche regio para tu trayectoria, un colofón incomparable, la traca final: entrevistar al Rey… De traca ha sido, desde luego, pero de otra naturaleza. Estoy segura de que Hermida lo lamenta. O quizá no, la ceguera puede ser total. En cualquier caso, poco importa: asuntos entre monarcas y lacayos.

Me importa mucho más lo que vino después: esa especie de monográfico sobre la Transición en el que participaron distintos personajes de la época, desde banqueros como Francisco González hasta periodistas como Iñaki Gabilondo, desde empresarios como César Alierta hasta escritores como Antonio Gala. Lola Herrera, Concha Velasco, Nuria Espert. Santana, Ángel Nieto. Nájera, Dexeus, Punset. Ansón, Cebrián. Lo que el Rey había llamado antes “generación de la libertad”. Y lo que contaron fue bastante patético. Lo que recordaron, pobre. Lo que transmitieron, poco. Lo digo con el respeto debido porque soy de las que creen que los mayores merecen consideración: a su experiencia, a la sabiduría aprendida en el camino. La palabra generación se repitió como si fuera la última palabra y como si fuera la ultima generación. Como si no hubiera habido otra. Como si la historia de España fueran solo ellos. Es una fea sensación que nos transmite siempre la generación de la transición. Fea por soberbia y fea por egoísta.

La generación de la transición nos tiene un poco hartos porque ha ido muy sobrada, si se me permite la expresión. Se creen que hicieron milagros y lo que hicieron fue unos pactos más que discutibles. No se hizo justicia, no se pidió perdón. Se heredó lo que quiso Franco (el que murió en la cama), empezando por el Rey. Se permitió la permanencia de los fascistas en el poder, se reservó un lugar privilegiado para la Iglesia Católica. No fue para tanto, señoras y señores de la transición. Quizá hicieron lo que pudieron y no podían hacer más, de acuerdo, pero sería de agradecer la humildad de reconocerlo. Personalmente, yo reconozco que el miedo es libre, que la miseria moral deja muy poco margen, que la falta de músculo democrático puede llevar a tragar lo que sea. Pero ustedes deberían ser los primeros que dijeran: es lo poco que podíamos hacer, apenas preparar el camino, agostado por décadas de dictadura militar, para los que vinieran después. Lejos de eso, se les llena la boca con su componenda. Yo lo digo con todos los respetos. Pero reclamo el respeto debido a las generaciones posteriores, a las que todos estos señores y señoras, intelectualmente muy mayores, emocionalmente esclerotizados, ningunean, minusvaloran y hasta desprecian. Forges, cuya presencia en esa hagiografía televisiva me sorprendió, llegó a decir que no veía nada, nadie que le convenciera en la actualidad. Qué poca vista. Y, sobre todo, qué poca generosidad.

¿Es que los de la “generación de la libertad” no ven lo que han dejado, lo que han hecho, la que han liado sus banqueros, sus empresarios, sus presidentes, sus consejeros delegados, su Rey? ¿Es que no les queda un poco de dignidad? La suficiente para acercarse a los jóvenes, analizar juntos los errores, intercambiar aptitudes, perspectivas, ideas. Respetar. Luego dicen del respeto a los mayores. Un respeto debido, por supuesto, pero que hay que merecer. Como merecen respeto las generaciones posteriores, los jóvenes que están tratando de superar las trampas de aquella supuesta libertad de su generación. Que se ha demostrado libertinaje.

martes, febrero 07, 2012

Un cable del embajador alemán en Madrid en 1981 revela las impresiones del monarca tras la asonada

Un cable del embajador alemán en Madrid en 1981 revela las impresiones del monarca tras la asonada
JUANMA ROMERO MADRID 06/02/2012 08:52 Actualizado: 06/02/2012 16:39

Afirmaba el escritor Javier Cercas, en una entrevista con Público hace justo un año, que la conducta del rey antes del golpe de Estado del 23-F “no fue en absoluto ejemplar”, que “cometió errores, frivolidades, irresponsabilidades”. Decía eso quien se zambulló en la historia y la intrahistoria de la asonada militar y quien la desmenuzó en el libro Anatomía de un instante (Mondadori, 2009). Pero Cercas, y con él la historiografía reciente, quizá se quedaron cortos en sus apreciaciones sobre el papel del monarca aquel infausto 23-F. Porque Juan Carlos "no mostró ni repulsa ni indignación" frente a los golpistas, "es más, mostró comprensión, cuando no simpatía". Tal fue la versión que trasladó el entonces embajador de Alemania en Madrid, Lothar Lahn. Unas palabras "casi de disculpa" del rey hacia los sublevados que el diplomático recabó en una reunión con el jefe del Estado en el palacio de la Zarzuela la noche del 26 de marzo de 1981. Esa entrevista quedó consignada en el despacho 524 que Lahn envió al Gobierno federal de Bonn, que presidía el socialdemócrata Helmut Schmidt. Ese cable, junto con otros documentos de la época, acaba de ser desclasificado por el Ministerio de Exteriores germano. Y ayer, extractos del mismo fueron publicados por primera vez por la revista Der Spiegel. Según el informe de Lahn, el rey poco menos que exculpó a los golpistas: "Los cabecillas sólo pretendían lo que todos deseábamos. Concretamente, el restablecimiento de la disciplina, el orden, la seguridad y la tranquilidad". El monarca le explicó que el responsable último del pronunciamiento era Adolfo Suárez, a quien afeaba "despreciar" al Ejército. En varias ocasiones, le había aconsejado al presidente del Gobierno que "tuviera en cuenta las peticiones de los militares, hasta que estos decidieron actuar por su cuenta". Sí era conocido el distanciamiento entre Suárez y el rey por aquellas fechas, pero no que le cargara el muerto de la sublevación. Juan Carlos expresó a Lahn que trataría de mediar ante el Gobierno y los tribunales militares para que a los implicados "no les ocurriese demasiado", ya que sólo "habían querido lo mejor". ¿Era el rey "en secreto el reaccionario para el que le había educado Franco?", inquiere el semanario alemán. El rey también habló sobre su amigo Alfonso Armada, secretario de su Casa de 1965 a 1977, segundo jefe del Estado Mayor el 23-F y considerado muñidor intelectual del golpe. Lahn relató que el monarca se sintió "decepcionado" por la posición del general, por haber aprovechado su amistad para convencer a los conjurados de que actuaba con su complicidad. Por último, Juan Carlos le subrayó al diplomático que el 23-F "debería olvidarse lo antes posible". Un episodio semejante, le aseguró, no se iba a repetir. Der Spiegel explica que el reporte de Lahn goza de credibilidad, pues era visto por sus colegas como un diplomático prestigioso, fiable. ¿Y por qué el rey se abrió así a él? La revista conjetura que pudo deberse a su voluntad de pasar página y de ayudar a que España ganase peso internacional, en especial ante Alemania, socio clave para lograr la integración en la UE y la OTAN. No hay forma de recabar el testimonio de Lahn. Embajador de la República Federal Alemana en España entre 1977 y 1982, murió en 1994. En el momento de su cita con Juan Carlos tenía 59 años. Las revelaciones del despacho 524 son "muy importantes" a juicio del historiador de la Universidad de Zaragoza Julián Casanova, consultado por Der Spiegel. Porque algunos archivos siguen clasificados en España y porque hasta ahora nunca había habido una confirmación tan clara "de que el joven rey no era el mismo demócrata que es ahora".
http://www.publico.es/espana/420534/el-rey-mostro-simpatia-por-los-golpistas-del-23-f

sábado, diciembre 06, 2008

Para que nadie lo olvide nunca

Juan Carlos I de España legitima el Golpe de Estado de 1936





"Quiero expresar en primer lugar, que recibo de Su Excelencia el Jefe del Estado, el Generalísimo Franco, la legitimidad política surgida el 18 de julio de 1936"


(Juan Carlos I de España)

Jurando como sucesor del dictador Franco


30 años a Cuerpo de Rey


domingo, noviembre 04, 2007

Miembros del PCC y las Juventudes Comunistas suben a la Sima de Jinámar por la memoria histórica de Canarias



El PCC y las Juventudes Comunistas celebraban un acto por la memoria histórica de Canarias con una concentración en la Plaza de Jinámar y la posterior subida a la Sima del barrio teldense. Los que se dieron cita para celebrar este acto hacían mención a Max Aub y su 'Campo de Almendros', con las siguientes palabras:

“Estos que ves ahora deshechos, maltrechos, furiosos, aplanados, sin afeitar, sin lavar, cochinos, sucios, cansados, mordiéndose, hechos un asco, destrozados, son, sin embargo, no lo olvides, hijo, no lo olvides nunca pase lo que pase, son lo mejor de España, los únicos que, de verdad, se han alzado, sin nada, contra el fascismo, contra los militares, contra los poderosos, por la sola justicia; cada uno a su modo, a su manera, como han podido, sin que les importara su comodidad, su familia, su dinero. Éstos que ves, españoles rotos, derrotados, hacinados, heridos, soñolientos, medio muertos, esperanzados todavía en escapar, son, no lo olvides, lo mejor del mundo. No es hermoso. Pero es lo mejor del mundo. No lo olvides nunca, hijo, no lo olvides”

Canarias24Horas.com


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